sábado, 13 de diciembre de 2014

Medicina natural fitoaromaterapia

Nosotros somos lo que comemos


Los alimentos que ingerimos contienen, entre muchos otros constituyentes (sales, vitaminas, minerales, etc.) Prótidos, glúcidos y lípidos; sustancias fundamentales para la nutrición de las células. Estos elementos no pueden ser utilizados directamente por el organismo, pues antes que confluyan en la sangre deben ser digeridos, o sea sufrir transformaciones químicas que ocurren durante el transito de la boca a los intestinos. Se pueden distinguir cuatro fases, que brevemente vamos a conocer.

La boca y la masticación 

La primera fase del complejo proceso digestivo se desarrolla en la boca. Los dientes sirven para triturar los alimentos.

El tipo de alimentación cumple un papel fundamental en la salud de los dientes y en la prevención de las caries.

Los alimentos mayormente son responsables del aumento de las caries son los sometidos a tratamiento industrial (harina y pan blanco, cereales refinados, azúcar), los cuales, a diferencia de los alimentos integrales no deterioran los dientes y disminuyen la masticación y el roce.

La fragmentación de los alimentos, efectuada por los dientes, favorece en primer lugar la necesaria mezcla de la comida con los juegos digestivos de la boca.

Sólo si la masticación ah sido suficiente quedaran los alimentos bien impregnados  de la saliva y de su constituyente más importante: la tialina.

Por el contrario, lo que no se mastica bien somete al estómago a mucho más trabajo. y el organismo se cansara.

El esófago y el estómago

La segunda fase del proceso digestivo empieza con la deglución con la comida. Los alimentos se dirigen hacia el estómago pasando por el esófago.


Masticación. El ácido clorhídrico, junto con otros ácidos orgánicos, se proporciona al estomago el grado de acidez total necesario.

Para que el estómago pueda funcionar bien y no se enferme progresivamente, necesita un ambiente bastante ácido. por ejemplo por una exagerada ingestión de carne y proteínas puede determinar un bloqueo en la digestión de los carbohidratos, que, al contrario, no la precisan.




El hígado y el páncreas


El estómago, contrayéndose, hace llegar los alimentos al duodeno, en donde desembocan dos conductos: el hepático y el del páncreas.

El primero que viene del hígado y de la vesícula biliar, trae un jugo cuya función es transformar las grasas.

El segundo ejerce también, mediante el jugo pancreático, una acción
sobre las grasas; además actúa sobre las proteínas y, por medio de la insulina, sobre los almidones y los azúcares.

Los intestinos


En los intestinos se efectúa un ultimo proceso de desintegración digestiva. Este proceso - la ultima de la etapa digestiva-, consiste en la transformación de las proteínas en aminoácidos, de las grasas en ácidos grasos y glicerina, de los carbohidratos en glucosa, levulosa y otros azúcares sencillos.

Estas sustancias, transformadas en diminutas moléculas pueden pasar a la sangre a través de la delgada pared permeable del intestino delgado.

Sucesivamente, las sustancias útiles para el metabolismo del organismo llegan al hígado a través del sistema de la vena porta.

Agua y sales minerales son absorbidos por las paredes del intestino grueso llamadas ciego y colon. mientras que el recto - situado también en el intestino grueso - tiene la función de recoger todas las sustancias de desechos que van a ser expulsadas con la evacuación.

Sólo un perfecto funcionamiento de todas las fases digestivas, logrado mediante una alimentación sana y no refinada, permite a los intestinos cumplir regularmente su función.

Acordémonos de que las fibras vegetales y el salivado contribuyen con eficacia a la regulación de la flora intestinal, impidiendo la proliferación de bacterias peligrosas.

Esta flora escoge la celulosa y el almidón contenidos en los alimentos y permite la absorción de las sales minerales y de las vitaminas.

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